jueves, 23 de febrero de 2017

NO HAY FANTASMAS EN LA VIDA REAL


Estoy de pie en mi cocina, con un vaso de jugo natural recién exprimido. Es de noche y el frío se prolonga cada año con más intensidad en la ciudad. No hay nadie más a mi lado, sin embargo, percibo que alguien respira cerca de mi oído. Logro sentir que alguien está interrumpiendo mi tranquilidad y mi descanso tras el agotador día en la empresa. Quisiera asesinarlo, susurro refiriéndome a mi jefe, que últimamente me hace la vida imposible, llenándome de trabajo que no es de mi incumbencia. 

Estoy a punto de girarme para ver si alguien está tras mío, pero no logro dar ni un movimiento con mis piernas. Comienzo a ponerme nerviosa, comienzo a estresarme como cuando no logro encontrar mi celular y las llaves cada vez que voy tarde al trabajo. No. Dios, no. No es ese sentimiento el que tengo ahora. No entiendo, no sé qué siento. Temor. Sí, eso es. ¿O no? Es difícil descifrar lo que pasa por mi mente.

De repente tengo muchas ganas de llorar y gritar, pedirle a quien esté cerca que se aleje y deje de atormentarme. Me llevo el vaso a la boca y tomo todo su contenido mientras cierro los ojos con fuerza. Intento calmarme, dejar de pensar en la persona que sigue respirando cerca de mi oído porque no es sano el cómo logra hacerme sentir. Quiero gritar y estoy segura que nadie me escuchará, los vecinos deben estar durmiendo, quizás sumergiéndose entre los sueños más anhelados que rondan por sus cabezas.

Quizás el estrés me hace pensar cosas como estas, el cansancio me tiene imaginando que no estoy sola porque me acompaña una presencia fantasmal, algo estúpido que derrota mis creencias, pero es lo que siento. Ahora hay susurros que no logro entender, ni siquiera identifico el idioma en el que se producen, pero no dejan de molestarme desde atrás. Cierro los ojos con fuerza y sacudo mi cabeza, centrándome en lo que pasa. Quiero regresar a la realidad e ignorar la soledad que me atormenta, porque sí, estoy sola y no existen los fantasmas. Doy un esfuerzo en moverme y siento cómo suenan los músculos de las rodillas cuando las flexiono.

Cuando logro dar una media vuelta, doy una mirada fugaz por todo el lugar, sintiéndome completamente tranquila. Nadie estaba ahí, y como lo supuse, los fantasmas no atacarían en la vida real.

4 comentarios:

  1. ¡Hola! Ay, esos miedos irracionales... Bueno a veces racionales. Me ha gustado tu relato, con ese toque de angustia inexplicable :)
    Saludos.

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    1. ¡Hola!
      Qué lindo que te haya gustado<3.
      Me he dado cuenta que generalmente escribo cosas parecidas, es decir, con los sentimientos parecidos, hahah.

      ¡Ten linda noche! ¡Saludos! <3

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  2. (。◕ ‿ ◕。)/ Holaaa!!!
    Buenisimo texto yo lo he percibido como que la protagonista se encuentra depresiva o esta a punto de entrar a la barra de la depresión por la vida que lleva, pero también me hace pensar en la exquizofrenia por los susurros y respiración que escucha y siente.
    Me ha encantado el texto la verdad pienso que muchas personas incluyéndome (claro que si los susurros y respiración) nos ha pasado eso de querer mandar todo lejos y estar tranquilos sin nadie hinchándote, gracias por la lectura!


    Ten bonito día espero puedas pasar a visitarme un abrazo!

    穛 S4Ku SEK4i®

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    1. Me alegro que te haya gustado.
      La verdad es que sí, la idea era transmitir la angustia que viven ciertas personas.

      ¡Ten una linda noche y gracias por leer! ¡Un abrazo! <3

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