lunes, 20 de febrero de 2017

¿PIENSAS EN MÍ MIENTRAS LA BESAS A ELLA?


Me había despertado feliz y radiante hasta que, unos segundos más tarde, comencé a presentir que algo malo sucederá pronto, algo que me influye, o quizás influye a mis sentimientos, a mis ganas de vivir feliz. Quizás ahora mismo ya esté pasando algo y yo esté aquí, recién abriendo los ojos, despertando de este largo sueño.

Constantemente me pongo a pensar en mí misma, en las cosas malas que pueden pasarme, nada relacionado con la muerte, esas cosas no me dan miedo. Sino que con mi corazón, con el amor que siento hacia cierta persona. Él. Él y sus ganas de tenerme atado a un amor que nunca florecerá. Quizás exista o no el karma, pero creo que si me pasa algo malo, lo habré merecido desde hace mucho.

Hoy hemos quedado. Más bien le he pedido que quedemos. Él como siempre se ha negado, pero a regañadientes aceptó verme unos minutos en el parque que está cerca de mi casa. Voy dispuesta a pedirle que formalicemos, quiero pedirle que sea mi novio, que venga a mi casa con todas sus cosas y comencemos a armar un hogar. El hogar que siempre quiso, ese que nunca ha logrado con su esposa. Dios, ¿tan difícil es hacer feliz a un hombre? Si ella es tan perfecta como me la imagino por las descripciones que me hace, ¿por qué no logra ser suficiente? Viene a mis brazos cada vez que se siente ahogado, pero pareciera que ella no hace nada malo, ¿o sí? No logro entenderlo, no todavía.

Me he arreglado lo suficiente como para juntarnos como habíamos quedado, siempre me preocupo por verme bien, no quiero que se espante o algo por el estilo. Camino hasta allá con decisión, le llevo una flor, algo para llamar su atención y termine dándome el sí. Ahí está él, de espaldas hacia mí, abrazando a alguien, a una chica de cabello largo y abrigo blanco invierno, el que nunca me dejaba utilizar a mí porque decía que eran poco elegantes. Ahí están. Se besan y yo me siento muy ajena a la situación, como si no los conociera, como si él y yo jamás nos hubiéramos visto. Aprieto la flor entre mis manos, di gracias a todos los santos que no tuviera una espina, sino aquello sería mucho peor.

Hey, Paula, ¿dónde vas? había pasado de largo, prefería alejarme como si nada de esa escena que estaba dañándome como no tienen idea. Pero parece que hoy es el día de mala suerte.

Ven aquí, te quiero presentar a la futura madre de mi hijo, está embarazada. Amor, ella es Paula, mi prima que estoy ayudando porque ha llegado hace muy poco a la ciudad.

Parecía hablar con tanta autoridad, como si todo lo que estuviera diciendo fuera cierto. Incluso yo casi me lo creí todo. Porque así soy con él, siempre le creo todo, aunque muy en el fondo sé que siempre me está mintiendo. Por un momento deseé decirle que todo lo que decía era mentira, que ella no era ninguna prima ni mucho menos alguien que llegaba recién a la ciudad, sino que era su amante. Era la mujer con la que se acostaba cada vez que ellos dos parecían estar teniendo una crisis. Sin embargo, no pude. Sonreí y saludé amablemente, para después escuchar una pregunta aún más idiota por su parte "¿y cómo están mis tíos?". Ese día aparenté ser quien no era porque al caballero de mis ojos se le ocurría mentirle a la mujer que dice amar. Sé que jamás le dirá que fuimos amantes, jamás me reconocerá porque fui eso simplemente; una amante.

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