domingo, 30 de abril de 2017

A POR LA LIBERTAD



Cojo el lápiz tinta azul que tanto me gusta y apoyo mi mano sobre la hoja en blanco que está sobre el escritorio recién ordenado. Estoy intranquila. Me remuevo sobre la silla y trago saliva como si fuese lo último que pudiese hacer en mi vida. ¿Creía que aquello me tranquilizaría? Estoy inexplicablemente loca, o estoy pasando por un periodo de estupidez que últimamente es difícil de controlar en mí. 

Odiaba escribir cartas, pero no cualquier carta. Odiaba escribir las que hablan de un amor perdido o no correspondido porque, aunque lo quiera negar, soy la persona más sensible que alguna vez alguien podría conocer. Y soy romántica también, pero eso ya es harina de otro costal. En realidad, no sé si sigo odiando hacer este tipo de cosas. 

Esa tarde me había decidido a cerrar uno de los ciclos más difíciles de mi vida a través de palabras sin "destinatario" alguno (en realidad lo hay). Aunque, si soy sincera, me gustaría tanto que esa persona lo lea solo para que se dé cuenta de que no se ha perdido a cualquier mujer, sino que a una que realmente lo amaba. ¿Lo amaba? ¿He dicho eso yo? ¿En pasado? Vaya, me he sorprendido a mí misma diciendo que ya no estoy enamorada de él.

Suspiro pesadamente, como si ya estuviera a punto de dejar el mundo, como si ya nada me importara porque lo había perdido todo. Pero era extraña la sensación, porque por una parte me sentía interminablemente saturada y, por otra, solamente quería sonreír.

Se me dificulta el empezar la carta, se me es difícil dirigirme a alguien equis que me dañó hasta tal punto de hacerme evaluar la posibilidad de dejar de vivir en el mismo mundo que todos los otros humanos. Aquí me ven, sigo viva porque soy otra cobarde más que en el fonde de su corazón ama con todo su ser la vida.

Tanta cosas rondan por mi cabeza, tantas oraciones coherentes pero incoherentes a la vez que no logro ordenar para plasmarlas en el jodido papel que cada vez parece ser más y más grande debido a la angustia que comienza a aparecer. Llevo ambas manos a mi cara y aprieto fuerte mis ojos para evitar llorar. Es que no logro entender por qué me siento así a estas alturas. Ha pasado más de dos años desde que todo terminó y sigo con ganas de llorar. Pero... ¡Vaya! Me acabo de dar cuenta que las ganas de llorar no son causadas por los recuerdos de mi antigua pareja, sino que son porque no logro escribir ni una sola palabra desde que me he sentado aquí... Miro el reloj que llevo en mi mano derecha y me percato que ya han pasado al rededor de cinco horas...

CONTINUARÁ


Idea original: Mele Joque.
Escritora y editora: Mele Joque.
Imagen: Tumblr.

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¡Abrazos melosos!


2 comentarios:

  1. Se nota que pones toda tu alma en escribir y que te gusta. Es genial leer este tipo de relatos y que nos dejes disfrutar de ellos. Si aceptas un consejo de una "veterana", sigue escribiendo pase lo que pase. Si te gusta, sigue con ello y no cejes en el intento porque tienes mucho potencial escondido que, con pulirlo un poco, se convertirá en una auténtica joya.
    ¡Un saludo!

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  2. ¡Hola Mele! Me gusta mucho la idea del relato ya que es algo muy realistico. Mientras lo leía podía sentir lo que la protagonista sentía: tristeza, desamor, nerviosismo. Me ha gustado todo lo que has escrito, todo está muy bien y fue muy fresco
    ¡Sigue así! Un beso enorme

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